El primer denunciante del caso Montserrat, Miguel Hurtado, envía la carta dirigida al Papa León XIV a través del buzón de la Nunciatura Apostólica en Madrid, a 2 de junio de 2026, en Madrid (España). Esta convocatoria se produce tras interponer una demanda civil frente al monasterio, sirviendo para exigir al Papa que cancele su visita a la abadía por ser la "zona cero de la pederastia".