Infografía con datos sobre la retinopatía solar. Al reducirse la luz durante un eclipse, la pupila se dilata y deja al ojo expuesto a la invisible pero peligrosa radiación ultravioleta e infrarroja. Esta energía provoca retinopatía solar al dañar las células y quemar el tejido retiniano, generando lesiones silenciosas cuyos síntomas suelen dar la cara horas después.